Practicar el respeto

El respeto en las redes sociales merece especial atención. El rápido desarrollo de la tecnología y las comunicaciones ha permitido que los jóvenes tengan acceso a numerosas aplicaciones comunicativas. Interactuar a través de chats y redes sociales está a la orden del día. Desgraciadamente, es habitual que los adolescentes se insulten y desprecien a través de las redes sociales, se burlen unos de otros o se amenacen.

La distancia y la invulnerabilidad que las redes sociales les dan les hace sentirse más confiados para escribir sin respeto ni autocontrol. Algo que quizá no se atreverían a decir en persona, sí lo hacen a través de un chat. De hecho, estas conductas no son exclusivas de los adolescentes. Si revisamos chats en los que intervienen adultos, también vemos esta tendencia a faltar al respeto fácilmente.

Es muy importante enseñar a nuestros hijos que este tipo de conductas, que pueden parecerles inofensivas, son una grave falta de respeto hacia la otra persona. Hay que recordarles que detrás de la pantalla hay una persona real, con sentimientos, que está recibiendo esos mensajes. Es necesario pensar antes de escribir y cuidar bien lo que decimos porque puede tener consecuencias graves tanto para la otra persona, como para nosotros mismos.

3. Reflexionando sobre el respeto en casa

Pídele a tu hijo que piense y anote distintas formas de no ser respetuoso con vosotros (sus padres) y consigo mismo, y reflexionad sobre sus respuestas: ¿Qué consecuencias tiene para él y para vosotros? ¿Se podría comportar de otra manera? ¿Cómo? Agradece a tu hijo su participación y el ejercicio de sinceridad que hace al responder abiertamente.

4. Discutiendo situaciones “problema”

Esta actividad ayudará a vuestro hijo reflexionar sobre las consecuencias positivas y negativas de no ser respetuoso y a comprender que ser una persona respetuosa nos trae consecuencias positivas a nosotros mismos y a los demás. Propón a tu hijo situaciones concretas en las que se falta el respeto y analiza las consecuencias que tiene tanto para la persona que se comporta, así como para los demás. Anímale también a que él mismo proponga situaciones concretas. Después, pídele que piense en un comportamiento alternativo respetuoso para resolver la situación inicial.



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